Un solo número basta para declarar la alerta máxima, desde el viento de Categoría 1 hasta la furia absoluta de la Categoría 5, la Escala Saffir-Simpson es el instrumento con el que se mide la fuerza de los ciclones. Pero ¿Cómo nació esta escala? ¿Sabes el rango de cada categoría? ¿Pueden existir huracanes mayores a categoría 5?

FOTO: ESPECIAL
Esta escala fue desarrollada en 1969 por el ingeniero civil Herbert Seymour Saffir y el doctor Robert H. Simpson, quien fue director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés). El propósito original era estimar el daño potencial estructural que la fuerza del viento podía ejercer sobre las edificaciones residenciales e infraestructura urbana.
La escala se basa prácticamente en la medición de la fuerza del viento, donde se mide la velocidad máxima sostenida en superficie (viento de 1 minuto a la altura estándar de observación meteorológica de 10 metros) de terreno despejado, es importante mencionar que los vientos son más fuertes en terrenos accidentados o montañosos. Además, los daños del viento se multiplican por un factor de cuatro por cada aumento de categoría.
Los ejemplos históricos muestran que cada una de las categorías corresponden con las velocidades máximas estimadas del huracán, experimentadas en la ubicación indicada.
Categorías
Para asignar una categoría a un ciclón la velocidad máxima alcanzada del viento se debe ubicar entre los siguientes rangos:
Categoría 1 (119 a 153 km/h): Ocasiona daños menores en estructuras sin soporte técnico. Se registran caídas de ramas, desprendimiento de cableado eléctrico y afectaciones temporales en redes de suministro. Un ejemplo es el huracán Nora (2021), el cual sostuvo vientos de 140 km/h e impacto en Puerto Vallarta, México, causando el desbordamiento de ríos, deslaves y daño estructural en el centro histórico de la ciudad.
Categoría 2 (154 a 177 km/h): Provoca daños considerables en techos y revestimientos de casas de madera, así como el desbordamiento de ríos y deslaves. Causa la caída de árboles de raíces poco profundas e interrupciones prolongadas en los servicios de energía eléctrica y agua potable. Existe riesgo de lesiones para las personas y animales si no te toman las medidas adecuadas. El huracán Agatha (2022) es un ejemplo de esta categoría, azotó cerca de Puerto Escondido, Oaxaca en mayo de 2022 con vientos máximos de 169 km/h, provocó desprendimientos de tierra en la sierra oaxaqueña, desbordamiento de ríos e importantes daños en la infraestructura turística costera.
Categoría 3 (178 a 208 km/h): Ocasiona fallas estructurales graves en inmuebles de baja altura, así como la caída de árboles con raíces profundas. Existe un alto riesgo de pérdida de vidas humana y animal a causa de los deslaves, desprendimiento de escombros o por objetos voladores. Es importante apartarse de ventanas (por los cristales), desalojar casas de madera y acudir a un refugio seguro. Este fenómeno genera el bloqueo de vías primarias por deslaves o escombros y la pérdida de servicios básicos durante semanas. Ejemplos de esta categoría es el huracán Grace (2021) en Veracruz y el huracán John (2024) en la costa chica del estado de Guerrero, ambos alcanzaron vientos sostenidos de 195 km/h, causaron daños en las vías de comunicación y cobraron vidas humanas.
Categoría 4 (209 a 251km/h): A este nivel, los ciclones provocan daños catastróficos: pueden colapsar techos y muros de viviendas bien construidas, derribar gran cantidad de los árboles y postes de luz, e inhabilitar los servicios públicos durante semanas o meses. Se inhabilitarán las vías de comunicación, se desbordarán ríos y provocarán grandes deslizamientos de tierra. Ejemplos de esta categoría son el huracán Charley (2004) en Estados Unidos de América, el huracán Eta (2020) en Nicaragua, el cual alcanzó vientos de 240 km/h y, el huracán Lidia (2023) en el pacífico mexicano.
Categoría 5 (252 km/h o más): Por último, un huracán de esta categoría genera la destrucción casi total de la infraestructura ligera e industrial. Produce el aislamiento de comunidades urbanas y la interrupción sistémica de servicios públicos durante meses. Los vientos sostenidos pueden cortar o arrancar de raíz la mayoría de los árboles, ocurrirán daños significativos en edificios comerciales, viviendas y hoteles, existe un riesgo muy alto de pérdidas humanas. Un ejemplo reciente es el huracán Otis (2023), el cual fue uno los fenómenos de intensificación más extremos jamás registrados en el Pacífico Oriental. Pasó de tormenta tropical a Huracán Categoría 5 en aproximadamente 12 horas, tocando tierra directamente en Acapulco, Guerrero con vientos sostenidos de 270 km/h y rachas superiores a los 315 km/h. Destruyó la infraestructura hotelera, residencial y de comunicaciones de la región.

FOTO: ESPECIAL. HURACÁN OTIS.
¿Pueden existir huracanes mayores a categoría 5?
A medida que el planeta se calienta los huracanes resultan más peligrosos. Un aumento de apenas unos centímetros en el nivel del mar puede significar un mayor alcance de los ciclones al tocar tierra. Un clima más cálido genera más vapor de agua disponible en la atmosfera, lo cual acelera y fortalece el sistema ciclónico. Aunque no necesariamente se incremente el número de huracanes que hay en un año, las nuevas condiciones pueden aumentar la proporción de huracanes que alcancen categorías mayores.
La escala Saffir-Simpson no incluye una Categoría 6 porque su propósito fundamental no es establecer récords, sino advertir sobre el nivel de riesgo y destrucción para la prevención de los habitantes. Al definir la Categoría 5 para cualquier ciclón con vientos sostenidos a partir de los 252 km/h, la escala establece un nivel de daño catastrófico, un punto en el que la infraestructura colapsa y las zonas quedan incomunicadas por semanas. Crear un nivel superior resultaría operativamente innecesario, ya que las medidas de protección civil y las órdenes de evacuación obligatoria alcanzan su punto máximo en la Categoría 5; introducir una nueva categoría cambiaría la percepción pública del riesgo, llevando a la población a minimizar erróneamente la devastación de una Categoría 5 al considerarla menor.
Si bien, existieron huracanes que han sobrepasado la marca de los 300 km/h, clasificarlos en solo 5 categorías ayuda a la población a identificar con mayor facilidad el nivel de alerta, de esta manera, un ciclón con vientos de 252km/h o más, establece el umbral en alerta máxima y potencial de devastación total.
